jueves, 9 de mayo de 2013

Noche de equinoccio en la historia (UN SUEÑO HECHO CUENTO...no digan que no estaban advertidos)


Noche de equinoccio en la historia

"Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie,
equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo(Bertolt Brech)

Una y otra vez me pregunto por qué esperar para contar las historias que día a día van tejiendo LA historia. Eso de esperar a ser vieja para decir lo que se piensa, en términos literarios, suena a prejuicio y pienso atentar contra la idea de la pérdida de tiempo cuando se cuenta y ganancia de tiempo cuando se informa.
Hemos aprendido que la historia la escriben los que ganan, ¡si los dejamos! Si dejamos que envejezcan y mueran sus protagonistas y si no hablamos por las bocas de los/as que ya no pueden y sus ideas.
Como todo observador de la historia puede que la visión sea parcial o completamente deformada...pero ¿quién dice que no vale la pena contarla? Si hasta John Reed (sin atentar con comparaciones, obvio) en sus "10 días que conmovieron al mundo" se atajaba por la potencial parcialidad de uno de los relatos más impresionantes de aquellas jornadas que concluyeron con el asalto al poder de la clase obrera en Rusia.
No ser indiferente ya debiera ser considerado un aporte, y me hago de las palabras de Rivera en su La Revolución es un sueño eterno, que bien caben: "En esas desveladas noches de las que te hablo, pienso, también, en el indescifrable y perpetuo aprendizaje de los revolucionarios: perder, resistir. Perder, resistir. Y resistir. Y no confundir lo real con la verdad."

                                                          AQUELLOS TIEMPOS:
Cuando empezó el gobierno prometió mejorar el país, ese que se había hundido en el fango. Excesiva o no confianza previa, con el tiempo parecían mejorar ciertas cosas. Discursos encendidos, cadenas nacionales y escribas obsecuentes contando el “país real”. Su gobierno duró años. Y hubo broncas. Y hubo cambios. Y hubo lucha. Y ya nada sería igual.



                                                              AQUELLA NOCHE:
"El que dice que no es de derecha y no es de izquierda, es de derecha" (Andrés Rivera, Por la espalda). Y con esta me meto de lleno en esa Buenos Aires que lentamente se iba enterando de los sucesos. Es que había, confusamente desplegadas, movilizaciones por todos lados.
Aquella noche parecía a simple vista una más, pero bajo los sombríos reflejos de una luna casi llena nos absorbíamos en definir qué era lo que había que hacer. Estábamos atormentados, más unos que otros, y con aquella sensación de no poder ser indiferentes ante el desarrollo de los acontecimientos. La noche oscura nos tenía a todos ahí aguantando la respiración, mirando como el vapor salía de las bocas.
En la mesa cercana aquella Madre de Plaza de Mayo revoleaba su cabeza sin cesar de un costado a otro. Todos la conocíamos, pero para el observador externo y desprevenido no era más que una viejita arrugada. ¿El Pañuelo? en el bolsillo más oculto del tapado, por las dudas.
La señora y el pibe se mantenían alejados pero perfectamente atentos. Por lo que quedaba abierto de la ventana iban pispiando qué pasaba afuera.
Ellos, como "la gente", "la calle", tampoco estaban tan al tanto de lo que se venía. Y ahí quedaron, quedamos, encerrados en el bar.
Se decía que había armas cargadas dispuestas a matar, que era vísperas de feriado y todo venía como si nada, pero pasaba de todo. Pero que también, y sin embargo, había algunos que venían siguiendo los rumores. La amenaza no era algo nuevo. Gente que corrió primeriando a los supermercados. Algunos fueron reacomodando a amigos y familiares. Gente que llamaba a abogados amigos o compañeros. En cada organización algunos pelearon por tomar precauciones
¿La visita de aquel segundo peronista venezolano había despertado un monstruo que parecía guardado? Algunos improvisaron explicaciones por ahí. ¿El proyecto de ley? ¿La retenciones? Ya las cacerolas habían sonado en Montevideo con la visita ilustre...pero no había dado para mucho más. ¿Les parece? La reflexión interna, casi silenciosa seguía. Aquellos hombres y mujeres reunidos arbitrariamente en el bar sabían que algo había, algo pasaba, que las cacerolas sonaban y que, difícilmente, allí, había que llegar a un acuerdo. ¿Posible?
No era más que un grupo de seres humanos preocupados por aquello que llamaríamos futuro. Alguien pregunta...¿modelo hondureño o modelo paraguayo? ¡Dejá de decir boludeces!,  gritamos al unísono. Che, de qué hablan, se escucha desde otra mesa. Es que todos hablan de golpe y hasta el carapintada ese salió a decir que esto es stalinismo.
El pibe que expectaba más atrás manda: esperen, esperen un cachito. Tampoco vamos a bastardear todos los conceptos que años han costado en construir. No obviemos que fue el mismísimo Videla que hace unos meses convocó a las "fuerzas vivas" y "brazos disponibles" a preparar el golpe. Evidentemente algo hay. ¿O también en esta me van a decir que no?
¡Otra vez con esa discusión...no! Sos un paso adelante, veinticinco atrás. Ya lo discutimos millones de veces. Si Videla puede hablar es porque hay impunidad. Esto es difícil de sostener. Está lleno de milicos sueltos, de buchones pagos, de fichas de espionaje. Osea, hay plafón. No podemos soslayar semejante accionar. ¿O te parece que no tiene nada que ver? Que el juego a la derecha de acá, que el juego a la derecha de allá. Ahí los tenés a todos juntitos.
El pibe se encogió de hombros, revoleó los ojos e insistió "es lo que daba, o al menos eso creíamos. "Para ser poder, hay que transar".
Pufff...perorata conciliadora eterna. ¿No los sacuden ni los hechos consumados? Bueh, seguro que si, esa es la confianza en la arrolladora historia.
El tiempo no dio más lugar a explicaciones ni pensamientos insostenibles. El plan estaba en marcha y las ratas pretendían desplazarse por una ciudad que creían dormida. Mientras había familias en las casas y la gente se asomaba por las ventanas tratando de entender qué pasaba, se escuchaban disparos. La noche se rompía así en ruidos ensordecedores.
Fabricantes, esos que adoran el orden, devenidos en generales y haciéndose la película de coroneles. Armas largas y cortas...como dagas medievales que apuntaban a destripar con saña de clase a quienes se cruzaran en su causa justa por la República. Pequeños burgueses convertidos de pronto en valerosos guerreros voluntarios que juraban venganza, justicia, seguridad y cosas por el estilo. «¡Viva la patria!» ...parecía el preferido. Hay quienes se atrevieron a asegurar que más de uno disparaba sólo para "demostrar" que era capaz de hacerlo.
La oligarquía con olor a bosta decía estar asustada, aunque nadie podía dar fe exactamente de qué...le iba bárbaro, como nunca. Pura saña y auto conservación. Los productores sojeros querían más. Y aquellos empresarios amigos empezaron a ver que la crisis económica internacional no les pasaba por el costado. "¡No sanateeen más, el futuro ya llegó!" , gritó un apurado opinólogo por la cámara de TV: “En todos los países civilizados nos reconocen y apoyan. ¡Viva la democracia!".
Che, ¿se acuerdan cuando la mina dijo en Tecnópolis que “No hay intereses más coincidentes que el de empresarios y trabajadores?” En fin, ¡Amado!, Aníbal, ¿ qué querés? ¡Ahí están los sostenes de la patria! ¿Somos todos, no?...JA JA"
Un viejo y experimentado dirigente trotskista grita furioso: "Hay que actuar sin vacilar, todos sabemos que cada minuto significan horas en los momentos decisivos". Todos se ponen en alerta. También dijo que era momento de avanzar en alguna definición. Llevábamos años de discusiones, pruebas, preparativos, conclusiones. Había que concentrar pensamiento y experiencia: ¡ahora!

                                                        BALDE DE AGUA FRÍA:
"Es un país maravilloso"; "hace años que no vivíamos algo semejante"; “es el triunfo del amor sobre el odio”, a esa altura sonaban como chistes de ocasión. Y ahí afuera alguno agita: ¡Viva la Democracia! ¡Muerte a los traidores!
La noche larga se desarrollaba, y la madrugada parecía que se iba a colar en cualquier momento. Llegaban noticias de aquí y allá, de resistencias y de enfrentamientos. Una noche, trescientos, cuatrocientos, vaya a saber cuántos muertos. Quizás el dato, como tantos datos, no se sabrá jamás a ciencia cierta. Pero nadie puede dudar que la tumba masiva que se erigió sobre la Plaza de Mayo quedará como testimonio incontrastable de que los hechos pasaron.
Hoy todavía hay quienes intentan negarlo, transfigurarlo, pasarlo por el velo de la normalidad. Pero aquellos hechos no fueron producto de una locura o ilusión colectiva de quienes permanecimos en el bar horas de aquella noche.
La señora que espectaba junto al pibe interpela: Che, ¿Cuáles son los traidores? ¿Cuáles son los demócratas? Si yo lo se, ustedes de requete seguro que también que hay fábricas que están en asamblea, e incluso hay toma de rehenes. Piquetes aquí y allá, fogones para iluminar la noche. Quieren defender la democracia, pero no les creen a los dirigentes. Eso es fantástico, hay esperanza si toman la cuestión en sus manos.
Algunos empezaron a reir, lo que produjo un categórico enojo de la señora, del dirigente trotskista y al que me sumé sin vacilar. Seguíamos debatiéndonos cómo salir del atolladero. La salida estaba ahí, en esa fuerza, pero era imposible ponerse de acuerdo.
La señora de pronto explotó: -¡Cobardes! ¿Escucharon el llamado al orden y disciplina del gobierno? Escuchen la radio, acá encerrados no podemos tomar el pulso si no. Esto ya lo vivimos. Yo viví el ´55. La cañonera, el que cada cual vuelva a casa y cómo pusimos el cuerpo y muchos la vida para defender el gobierno de Perón... ¿los pibes habrán escuchado hablar de la Resistencia Peronista? Mayéutica de por medio ya sabía la respuesta: ¡Y no!, ¡seguro que no! Si para muchos parece que la historia empezó en el 2003.
Se dirigió a la ventana con los ojos furiosos, en sangre y mirando afuera, escuchando los ruidos. Bueno, dijo, ya saben bien ustedes los acontecimientos que se desarrollan. Lo que era, parece que no es más. Empecemos por ahí.
Y vos que estás meta mirar sin decir nada: ¿Los pibes para la liberación dónde están? ¿Qué indicaciones dieron a los muchachos? ¿Los mandaron a la casa? Basta, salgamos de acá, no me aguanto más.
Y mientras miraban todos absortos ante la interpelación ya sabíamos que sectores populares armados intentaban copar la plaza. Diagonal norte, Diagonal sur. Disparos. Todos se iban reuniendo. Desde otras ciudades y pueblos empezaban a llegar grupos de personas. ¿A dónde está...que no se ve, esa famosa CGT?. Y en eso se escucharon ruidos de vidrios rotos. Turbación. No era acá...pero cerca.

                                                    ¿SEGUIR EN VIGILIA?
"Hay en este extraño caos que llamamos la vida algunas circunstancias y momentos absurdos en los cuales tomamos el universo todo por una inmensa broma pesada, aunque no logramos percibir con claridad en qué consiste su gracia y sospechemos que nosotros mismos somos víctimas de la burla". (Melville, Moby Dick). A menos que la tomemos en nuestra manos. A menos que nos hagamos efectivamente dueños de la burla, de la gracia, de los absurdos, del destino.
Se rompe el hielo. Che, ¿y lo gorilas del PC reciclado qué van a hacer? Pufff, la pregunta ya era para romper el silencio y meterse en un quilombo que debería estar bastante resuelto hace rato. Algún bando "progre" encontrarían para ubicarse, nunca independiente. La historia eso ya lo escribió hasta el hartazgo. ¿Quien puede obviar que pasaron de llamar a votar a Perón a alinearse con lo milicos preferibles?
¡Saquemos un llamado urgente!, se escuchó. Uno sin vacilaciones.
Y alguien tiró un papel, con una propuesta: «Trabajadores, pueblo, ciudadanos antifascistas! Es necesario proclamar a los cuatro vientos la verdad de la situación. Como revolucionarios no podemos continuar por más tiempo aceptando pasivamente esta asonada! Asumamos la imprevisión, la falta de orientación y la absurda inactividad de que da muestras el Gobierno. Tomemos el asunto en nuestras manos». FIN. Y lo replicamos rápidamente.
¡Es una locura! ¡Es buenísimo! No hay acuerdo.
En definitiva el dilema es sencillo. ¿Vale la pena salir ahí afuera y ver si somos parte de eso de cambiar el mundo? Hoy es una atrocidad. Si el mundo no se va a suicidar así como está vale la pena convertirlo en algo mucho mejor. Esa es una convicción que moviliza, el mundo está lleno de penas.


Mientras, en ese mismo momento se me iba la cabeza lejos, por un rato, pero lejos, tratando de recordar palabra a palabra aquello que Víctor Hugo escribió pensando en los miserables. Hoy puedo darme el gusto de leerlo textual: "El humano sometido a la necesidad extrema es conducido hasta el límite de sus recursos, y al infortunio para todos los que transitan por este camino. Trabajo y salario, comida y cobijo, coraje y voluntad, para ellos todo está perdido. La luz del día se funde con la sombra y la oscuridad entra en sus corazones; y en medio de esta oscuridad el hombre se aprovecha de la debilidad de las mujeres y los niños y los fuerza a la ignominia. Luego de esto cabe todo el horror. La desesperación encerrada entre unas endebles paredes da cabida al vicio y al crimen...Parecen totalmente depravados, corruptos, viles y odiosos; pero es muy raro que aquellos que hayan llegado tan bajo no hayan sido degradados en el proceso, además, llega un punto en que los desafortunados y los infames son agrupados, fusionados en un único mundo fatídico. Ellos son Los Miserables, los parias, los desamparados". Ellos y ellas son llamados a organizarse y cambiar todo esto, este mundo de pena unilateralmente repartida. Esos, los muchos que no han leído a Marx, pero que saben que Marx está con ellos. De los que saben que lo que está no va, pero que todo lo cambia. ¿Escollos? Y, ya vemos, no es fácil. Pero había preparación hace rato, al menos algunos/as, venían trabajando hace rato… ¿qué podía fallar?


¡ACTUAR!
Me fui de ahí. Suficiente. ¿Me fui? No me acuerdo si ahí o más adelante. Me quería ir, sin saber claramente a dónde. Agarrar un colectivo o lo que sea. Imaginaba agitación, corridas, discusiones callejeras, tribunas improvisadas, pero también dolor y desconcierto.
Lo cierto es que viajando me llaman por teléfono: “Ya está, ganamos. La gente festeja en las calles, los gorilas a las cuevas".
¿La gente se abrazaría? Sería el momento en que en cada palabra sonaban todos: los vivos y los muertos. "Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y transmite el pasado." ¿Ganamos? ¿A quién? Pasó esa noche, pero ganar no era salir de las calles, eso me repetía. No podía ser irnos como si nada a descansar.

                                                                      ¿Y ENTONCES?
Y me vino a la memoria la famosa "el peronismo es el hecho maldito de la política argentina.", de John William Cooke. Vaya a saber ahora cuál de todas sus consecuencias estaría advirtiendo. ¿Un país y sus trabajadores y el pueblo malditos por el peronismo? "Una vez como tragedia y otra vez como farsa..."
Pero vale despacharse con que "no hay bien ni mal que mil años dure”... “excepto, claro, la dinastía del Sha del Irán", rezaba el dicho. Pero hasta la dinastía que parecía inmutable terminó cayendo con una revolución en los ´70. ¿Y hoy? Hoy hasta Medio Oriente rechina y cambia. Pero el peronismo que no llega ni lejos a mil años, si ya lleva décadas de machacar conciliación. ¿Y entonces? "Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar”. Aquello que Carlos Marx anunciaba a los proletarios del mundo, no era extemporáneo.
Lo que había era una tregua, era tiempo, a definir para quién. No era el final. Metidos en el destino debíamos preparar su llegada. La luz hacía más fácil distinguir. La noche había sido larguísima. Aguantar la respiración, vigilia, distinguir verdad de apariencia, calmar los nervios, no alborotarse sin sentido, no dejar pasar el momento.
¡Hay que sacar a la gente de la calle!, se escuchó en altas esferas. Y la Plaza poco a poco quedaba en silencio. Efectivamente había un desalojo, pero no obligado, si no necesario, voluntario. Y eso no es lo mismo. Porque cuando el cuerpo y el alma están asqueados, cansados, ya nada puede seguir como estaba. Aunque haya que hacer una parada, un alto para reponer fuerzas, recobrar víveres, rencontrarse con los queridos. Y si. Tenían que recobrar fuerzas los que habían enfrentado de verdad a los gorilas. Y dejar pactada una promesa: los nombres de los que ya no están serán desenterrados para formar parte de la gloria del porvenir.
Las patrullas aún intentaban intimidar, seguían con lógica propia, con sus órdenes recibidas como si el tiempo y la historia no pasara. Para esos perros furiosos aún no había llegado todavía la hora. Ya sería, pronto....





                                                           CATALIZAR:
Los años del "modelo" habían curado de espanto a buena parte del proletariado, de lo estudiantes, de sectores que habían tenido superficial, justificada o no, ilusión. Pero los cambios, los miedos, la falta de respuestas, los habían revolucionado. Los poderosos no paraban de apretar para atrás. La conciencia nacional no era un bloque que uniera. La lucha de obreros, maestros, pueblos originarios, ambientalistas, los excluidos, los expulsados, se desarrolló y con ella aprendizaje. La "democracia" ya era una palabra con tan múltiples significados que no daba repuesta a nadie. Ni el Papa argento menguó la violencia de la burguesía. Esa que destituyó funcionarios, atacó al pueblo, llamó a ajustarse los cinturones mientras destilaba obscenamente sus riqueza y quiso reorganizar algo parecido al partido militar, pero le quedaban unos gendarmes entrenados para espiar y muchas fracciones policiales, pero que siempre están listos para el negocio que sea.
En esas horas se habló de orden, de paz, de revolución, de democracia y de dictadura. Se habló de estado de sitio y pedidos de captura. Lo que no se sabía quién lo declararía y contra quién ni por qué. De dónde venía la violencia quedaba al descubierto. Quién sería capaz de detenerla era lo que se ponía en juego. En los tiempos después de la intentona del golpe catalizó. "Que el Estado es un órgano de dominación de una determinada clase, la cual no puede conciliarse con su antípoda, es algo que la democracia pequeñoburguesa no podrá jamás comprender". Los tiempos cambiaban y no hay empate posible, el verdugo esperaba en el umbral.

UN DÍA SOLEADO:
Al día siguiente fue interminable el desfile de intenciones. ¿Qué se venía? era la pregunta. No va más, aún no da, vamos por todo, tenemos fuerza, el momento oportuno no es el de los aventureros impacientes.
Hubo todo tipo de lecturas, interpretaciones y festejos variopintos. Elecciones gritaban unos. Asamblea Constituyente proclamaban otros. Que se vayan todos, intento algún grupo con añoranzas de otros tiempos. "Todo es irreal, menos la revolución", se me vino a la cabeza.
No pude evitar pedir, casi como un deseo a vaya saber qué ni quién: que no se diluya la energía y las horas de vigilia desplegada. Me pongo en marcha. Leo noticias, hago reflexiones, pregunto cómo están aquellos que no vi y los que no logro encontrar. Consigo hacer unas compras. El súper está abierto y en el mismo lugar…Mucho no hay, pero compro, ¿nada ha cambiado? Me recuerdo que he peleado hasta el hartazgo con eso de no quedarse con lo aparente. Tengo la certidumbre que estoy cerca de otro final. Parafraseo en la cabeza eso de lo importante de saber nadar contra la corriente siempre, impulsarse por la convicción de que una y otra vez la historia dará poderoso impulso para llegar hasta la otra orilla. En el camino no todos llegarán, y eso es parte de nuestras convicciones, de la dimensión de la tarea histórica. Muchos se ahogarán, o buscarán atajos que los llevarán a otros lados. Pero saber que hay que tomar parte en ese movimiento, despiertos, atentos, con los ojos abiertos y con la voluntad tensa. Nuevos tiempos se despliegan frente a nosotros y nosotras. Las noches y días pueden pasar como simples eventos astronómicos. Toda la realidad está sometida al devenir y la historia. Lo sucesos, su verdadera duración e intensidad dependen de la historia. Son vívidos. Y toda la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. No digan que no estaban advertidos.

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